Y me miras como cuidándome
y me cuidas mirándome.
Y pasamos días de persianas cerradas hasta que tus ojos reemplazan al sol.
Es que, verás,
el sol puede brillar a veces desde algún cuerpo
y juraría que eres el amanecer más bonito que he visto.
Qué sentido tiene estar con alguien si no te cambia la vida...
y cariño,
tú me hiciste vida nueva.
Me desnudaste,
me besaste la tristeza y el desengaño,
y en ese momento
me hiciste libre.
El amor nos hace libres.
Nos dejamos llevar por los sentimientos;
amor libre y consecuente.
Sin contratos, sin posesiones.
Yo soy mía y tú eres tuyo
y juntos
somos nuestra mejor historia.
Qué bonito es mirarte,
acariciarte los labios con mis dedos,
besarte la frente,
sentirte en el pecho.
Recorrerte cuerpo y mente.
Amarte.
Fundirnos abrazándonos. Hacernos uno.
Ojalá descubráis
lo bonito de tener a alguien
que te dé la vida
que la propia vida te quita.
Y es que
cuando conoces a alguien que te regala la mejor versión de sí mismo, enhorabuena,
es el mejor regalo que te puede dar la vida.
lunes, 3 de octubre de 2016
Y me miras.
jueves, 11 de agosto de 2016
Quién.
Lo importante reside en el quien.
No en el cómo, ni en el cuándo, ni en el porqué, ni siquiera en el dónde.
El quien, el con quien.
El quien que hace de los besos paraísos y de las sonrisas esperanzas de "todo irá bien".
El quien que abraza con la mirada hasta cerrando los ojos.
El que baila para mí con esa música de sentimientos que sólo los dos podemos oír.
El quien que sin máscara y sin capa es superhéroe.
El dos siempre me ha parecido un número mágico. Café para dos, cama para dos, un viaje para dos. La rutina ha empezado a gustarme desde que tú eres parte de ella.
Léeme la felicidad en las palabras que no digo
pero tú sabes escuchar.
Enamorarme es(y eres) lo mejor que me ha(y has) pasado en la vida.
¡Ay, si el cielo existiese!
Habrías nacido como para merecértelo.
miércoles, 6 de julio de 2016
Pasa porque tiene que pasar.
A veces encuentras a alguien que te cambia la vida.
Y ahí estás,
con la cabeza alta de nuevo,
la sonrisa puesta
y tan guapa como si te hubieran trasplantado el corazón por uno 10 años más joven y sin decepciones.
Y, entre nosotras; te hacía falta,
porque el agua te había encharcado demasiado
y los ojos llevaban mucho tiempo cerrados.
Y todo se estaba pudriendo.
A veces encuentras a alguien que besar porque sí, porque te apetece, y porque no dejarías de hacerlo nunca.
Alguien con quien encajar su mano con la tuya como diciendo "no me dejes nunca",
con quien escuchar esa canción que no escucharías con nadie más porque te pones a llorar como una niña.
A veces encuentras a alguien.
Sin más.
Alguien capaz de protegerte mirándote con los ojos más llenos de amor que he conocido.
A veces encuentras a alguien que es hogar.
Que es tu hogar.
Y te encuentras.
A veces encuentras a alguien y te sobra todo lo conocido
y hasta lo desconocido.
Por sobrar te sobran metros y te falta tiempo.
Tiempo para desconocerle mejor,
para intentar hacerle el amor.
Tiempo para regalarle tiempo.
A veces encuentras a alguien que te deshace la vida de la manera más bonita posible.
Que te mira como queriendo besarte el alma.
Y yo nunca he sabido escribir cosas bonitas hasta que conocí y comprendí toda la belleza que esconde el verbo "amar".
Y no, no volveré a jurarme que cambiaré de vida, porque a veces;
y creedme,
a veces aparece cuando más lo necesitas.
Y es ahí cuando le encuentras
y le das la bienvenida
a la felicidad.
viernes, 3 de junio de 2016
Lo complejo rebajado a vuestras simples bocas.
esa llena de criterios absurdos y lecciones de moral de personas que no saben nada del amor,
hablando sobre lo que se supone que es el amor.
Pero quién ha llegado a comprenderlo del todo.
Ni la oda más preciosa dedicada al amor se le acerca,
ni los mejores poetas han llegado a definirlo de alguna manera más que con las propias experiencias. Y ni entre ellos lograron ponerse de acuerdo.
Amor no es algo tan simple como coger un diccionario y leer su definición. Más quisiera Neruda.
El amor no tiene un tiempo de gestación.
El amor no necesita incubarse durante unos meses y luego aflorar.
El amor no es algo universal ni se entiende en cada mente por igual.
Primer amor, el amor de tu vida, amor de una noche, amor impensable, imposible, fácil, adolescente...
Realmente así nos pasamos la vida. De amor en amor,
y todavía os atrevéis a reducirlo todo a frases tan simples como ''qué sabran dos críos del amor''.
¿Qué sabes tú?, ¿qué sabéis vosotros?
¿Quién se cree con potestad para dar lecciones de algo tan íntimo?
Y pese a todo, aún tenéis cojones a llenaros la boca de absurdeces
y decir
''eso no es amor''.
domingo, 24 de abril de 2016
El domingo se vistió de viernes.
El domingo ha dejado de echarte de menos.
Ha dejado de ahorcarme en sábanas, palabras y aguas sin paraguas.
Ha querido matarte.
El domingo se ha vestido de viernes y ha salido a bailar. Ha bebido y reído como antes de ti. Ha puesto el mundo a sus pies y se ha coronado.
El domingo ha sobrevivido a un atentado de doble impacto. Y no me refiero a una segunda bomba cinco minutos después en el mismo sitio de antes. Me refiero a un segundo "te quiero" en el mismo sitio del primer "te hiero".
El domingo me ríe y me acaricia y me abraza y, si me porto bien, hasta me folla. Me inspira, me toca, me quiere, me habla, me cuida.
Para concluirte;
el domingo ya ha dejado de jurarme que al día siguiente cambiaré de vida.
miércoles, 30 de marzo de 2016
De fuego a agua queriendo ser aire.
pero cuando me di cuenta de que había empezado a arder sin llama
supe que estaba perdida.
Nadie querría leer unas letras en llamas quemándose los ojos en cada verso.
Y yo daría la vuelta al mundo en ochenta besos sólo para hacerte el amor;
con la única condición de que me abrieses la puerta,
y no hablo de la de tu casa.
hace tiempo que no estás donde te encontraba
Ahora.
Encuéntrame en cada te quiero escondido en cada verso,
pues vivir no sólo es respirar
y es ahí donde debes buscarme.
Ayúdame a encontrar el ticket de vuelta a mí que estoy cansada de llover;
y a estas alturas,
he pasado del fuego al agua
queriendo ser aire que no toca tierra.
Y al masturbarme, mis poros supuran miedo
y desastre
y palabras asfixiantes que podrían matar a todo aquel que las oyese.
Yo te espero sin saber si vendrás,
lunes, 21 de marzo de 2016
La ausencia más dolorosa.
Le abrí mi corazón al océano pacífico
mientras me abrazaba la tripa
en cualquier estallido de risa.
Pero luego su agua me ahogó
y decidí quedarme quieta
y dejar que la corriente me arrastrase,
hasta que alguien me tomase por cuerda
y quisiera abrazarme.
Y ahora estoy aquí,
desesperada por esperar utopías,
hablando de amor y desamor
o de lo que quiera que fuera ese desastre.
Cómo iba yo a imaginar que el agua encogería al corazón,
quizá mucho más de la cuenta.
Puedo pintar tus labios sobre mi boca y hundirme.
Jugué
y no diré que perdí.
Me hiciste reina en el pequeño reino de las sábanas, me hiciste deseada musa.
Me hiciste feliz por un rato.
Jugué
y diré que gané
una felicidad de mercadillo;
que hasta eso me robaste.
Lo siento,
he estado ausente de ti,
y de mí.
Te mentí en cada barrera que puse,
pero ya han caído todas las que quedaban,
y yo con ellas.
No puedo escribir eso de sentir la ausencia de alguien que no se va físicamente,
pero te diré
que te comería el alma para que te quedases siempre
dentro de mí,
aunque para ello tuviera que ahogarme.
He muerto muchas veces,
cariño,
pero nunca me habían matado a sangre fría
y sin explicación.
Me arrancaste el alma y me dejaste desierta después de empaparme.
Ahora sé,
no debería haberme quejado cuando me matabas
acariciando mis vértices a modo de cosquillas,
abrazando mi piel con tu sonrisa, inundándome la piel de ti.
martes, 15 de marzo de 2016
Boom.
Noticias, noticias y más noticias de guerras armadas.
Pero ninguna sobre guerras internas.
Huesos rotos, quemaduras, alguna herida de guerra, y hasta mutilaciones.
Qué es un arma de fuego al lado de suplicar un "no te vayas" después de que te olviden.
Luego te operas a corazón abierto y sin anestesia, que duele menos.
Qué es una pistola al lado de las ojeras, no por no dormir, sino por no soñar.
Al lado de los sueños que te arrancan de la piel hasta dejarte en carne viva.
Y a partir de ahí escuece, sangra y se infecta hasta que muere.
Hasta que se pudre.
Hasta que desaparece.
La bala convertida en rabia que te aprieta la garganta hasta dejarte inconsciente.
Y luego despiertas y nada está algo mejor.
Más noticias de guerras y ningún chaleco antibalas.
El quirófano vacío
y sin saber cómo
te encuentras con el pecho abierto y el corazón parado.
Y respiras
pero no estás vivo.
Un golpe de mala suerte despierta al corazón,
pero no bombeas más que muerte.
Soy,
en resumen,
mi peor guerra.
Y me falta,
en resumen,
una copa de vida.
¡Camarero!
una doble.
miércoles, 2 de marzo de 2016
Hijos de la tierra.
¡Hola! Hace nada me informaron de un concurso de la Amnistía Internacional que tenía como tema las fronteras. Este fue el que escribí y me llevó a ganar una de las categorías. Respecto a la otra categoría, me han nominado y no se sabrá la ganadora hasta el día 31 de marzo, día de la celebración de la "gala". ¡A ver si hay suerte! por último, aquí os lo dejo y gracias como siempre por leerme;
Hijos de la tierra,
de la misma madre que os imponéis barreras,
que os separáis,
que muchas veces os menospreciais.
Hijos que matan con vallas y balas, que arrestan personas y dignidades.
Hijos que decís quereros mientras odiáis.
Niños de mamá que rompéis sueños, familias y vidas. Que no sabéis ver la desesperación en los ojos.
Podréis seguir levantando todos los muros que queráis,
pero recordad que habéis decepcionado a mamá.
Quizá hablar de fronteras se nos quede demasiado grande
cuando no sabemos comportarnos ni con el de la puerta de enfrente.
Criados en sociedades individualistas que nos enseñan que nuestro ombligo es lo primero.
Malditos súbditos de la realidad que acecha al mundo.
Malditos que ni entre vosotros os ayudáis.
Malditos dando lecciones de moral en las que vosotros falláis.
Mirad a los ojos a esas familias, a esos niños, a esos padres desesperados. A esos perseguidos por defender una idea digna, a esos que huyen de la miseria, a esos que sólo quieren huir del mundo que vosotros no conocéis.
Miradlos, miradlos a todos a los ojos y decidles que no pasarán.
Cerrad vuestras puertas con llave, no vaya a ser que os entre un pedazo de humanidad.
jueves, 18 de febrero de 2016
Soy mujer.
Soy mujer.
Amo mujer,
siento mujer
y pienso mujer.
Tengo vello corporal que yo decido si quitar,
unos pechos que el tiempo se encargará de marchitar,
y unas marcas en la piel que yo decido si tapar.
Y luego nos enseñan que tenemos que querernos mientras nos bombardean con truquitos para aparentar perfectas.
Soy mujer,
sangro una vez al mes y no me avergüenzo de ello
y los derechos que tengo sobre mi útero son decididos sobre una mesa por un grupo de peleles.
Soy mujer,
y soy guarra,
soy puta,
soy fácil,
soy difícil,
soy lo que yo quiera ser.
Soy mujer,
me han llamado hereje, bruja.
Han llegado a quemarme en la hoguera,
han marcado mi piel con símbolos en signo de discriminación.
Soy la mujer de hoy y todas las mujeres que lucharon por ser mujer,
soy la mujer de ayer y las mujeres a las que no dejaron terminar el año.
Soy mujer y me expreso como me da la gana, pienso como me da la gana y siento como me da la gana.
Soy mujer y yo decido cómo mostrar el arte de mi cuerpo.
Yo soy la única dueña de mi cuerpo,
de cada centímetro de mi cuerpo.
Soy mujer y yo decido cómo me visto y con quien me desvisto.
Soy mujer y me masturbo de piernas abiertas mirándome al espejo,
y follo
y me disfruto.
Soy mujer y no sé en qué momento se decidió que mi cuerpo es una herramienta para vender.
Soy mujer,
tengo una cabeza que no me cabe en el pecho,
unas manos nunca débiles
y la columna siempre erguida.
Soy mujer y me merezco la gloria
y no la pena,
el cielo
y no el infierno.
Soy la mujer que han intentado callar lo que susurraba y ha acabado diciéndolo a gritos.
Soy mujer
y vivo en una sociedad enferma llena de convencionalismos sociales y opresiones.
Soy mujer
y se me llena la boca de orgullo al decirlo.
Soy mujer y la desnudez de mi cuerpo no me resta dignidad, el número de personas a las que abra mis piernas no me hace sucia y el no arreglarme no me hace menos mujer.
Soy mujer y desde pequeña me condicionan a que el rosa es mi color y mis juguetes las muñecas, bebés, cocinitas.
Soy mujer y cuando digo no, es no. No es ni un insiste ni uno de esos "sí" en los que convertís mis "no".
Soy mujer y si de algo estoy segura es de que la violación nunca será mi culpa
y a la mierda con todo aquel que intente hacerme pensar lo contrario.
Soy mujer y quiero el lugar que me merezco en los libros de texto,
exijo mi lugar en los libros de texto.
Soy mujer,
y quiero que mi trabajo sea igual de valorado que el de un hombre
y que mi vientre no sea foco de odio a la hora de buscar un empleo.
Soy mujer y sufro episodios de acoso que si de los cuales me quejo, protesto u ofendo me tachan de exagerada o histérica.
Soy mujer
y soy muy mía
y soy muy libre.
domingo, 7 de febrero de 2016
Salvavidas.
Aunque, pensándolo bien,
olvidando
que somos los primeros en ser desechados.
O hablemos de como jode sentirse solo.
Y no hablo de la soledad de la ausencia de cosas
o de personas.
Hablo de la soledad de los besos que nos faltan.
De la soledad que nos aprieta la garganta,
de la soledad no perecedera.
La soledad que odia los bares porque intentamos matarla en cada trago.
Pero vuelve,
siempre vuelve.
Hablemos de salvavidas.
Dejemos de relacionar esa palabra con un objeto redondo y anaranjado.
Eso no te salva la vida.
Y quien realmente crea que sirve para salvártela,
es que no se ha encontrado al borde del acantilado
y ha necesitado de un abrazo que fuese hogar,
Nadie habla de lo salvavidas que son las personas.
De esas miradas que nos levantan de la cama y esos besos que nos hacen querer volver a ella.
Pero esta vez acompañados.
Esos " yo confío en ti" que te sanan la vida.
Y digo sanan porque nos matamos.
Nos empeñamos en matarnos gastando nuestro amor en los demás.
Luego estamos en números rojos y todavía tenemos los cojones de quejarnos.
Y nos para la policía,
nos hace soplar
y nos multa por sobrepasar el límite permitido en desamor propio.
Pero estamos en rojos, qué más nos da.
sábado, 30 de enero de 2016
Con derecho a.
Con derecho a querernos,
a odiarnos
y a echarnos de menos.
Con derecho a echarnos de más,
a no querer vernos,
a jurar que no nos conocemos.
Con derecho a deshacernos la vida,
a arreglárnosla
y a arañarnos el alma.
Con derecho a jugármela,
por algo
o por alguien.
Con derecho a esa libertad que me encadena a un cuerpo.
Con derecho a ser el banco donde alguien se siente a llorar.
Con derecho a comernos las ganas,
a comernos la boca
y a mordernos la vida.
A dejarnos marca.
Con derecho a perderme,
a perdernos
y a encontrarnos en cada abrazo.
Con derecho a leer(te) el amor entre líneas,
a borrarte
y a reinventarte.
Con derecho a emborracharnos de sexo y curar la resaca con más sexo.
Con derecho a jugarme la vida en causas perdidas.
Con derecho a ser,
a sentirnos
y a querer quemarnos la piel.
Pero,
para qué derechos si descuidamos nuestro deber principal; querer.
Saber querer,
-siempre fue
más fácil
quererse mal.
O fingir quererse-.
Porque nadie se lee los términos y condiciones de uso.
Le damos a aceptar ignorando qué pondrá ese puñado de letras.
Y pensamos que, bueno, sólo será mera burocracia.
Maldita la hora en la que pulsamos
"sí, acepto los términos
y condiciones de uso" y no pensamos en que tales condiciones nos cobrarían la factura en decepciones.
Maldita la hora en la que aceptamos.
Como si supiéramos usarnos sin dolernos.
Como si supiéramos besarnos
sin morir
en cada beso.
jueves, 28 de enero de 2016
Una barbarie injustificable.
"La explotación de vacas por su leche, es una más de las aberraciones que el ser humano comete con los animales que considera están en el mundo para su provecho".
Las vacas de la industria láctea son sometidas a embarazos forzados, privación de libertad, ordeña intensiva y medicación. Las crías son separadas de sus madres al nacer, para que la leche que naturalmente le corresponde a los terneros sea comercializada. Una vez el ternero nace y es retirado de la madre esta empieza a ser ordeñada y seguirá produciendo leche durante unos diez meses, y antes de que deje de dar leche volverá a ser inseminada otra vez y el proceso continuará así durante toda la vida de la vaca.
Las hembras tendrán el mismo destino que sus madres y los machos se convertirán en carne de ternera, blanda y pálida, para lo cual hay que tener a los pequeños, anémicos y encerrados en naves especiales donde no pueden moverse.
Casi todas las vacas lecheras suelen vivir en unas lamentables condiciones. Se les administran antibióticos, hormonas y tranquilizantes. Son ordeñadas de forma automática dos e incluso tres veces al día lo cual llega a producirles lesiones en las ubres y mastitis.
También debemos saber que sufren infecciones y toda clase de problemas en sus pezuñas ya que estas no son los zapatos más adecuados para vivir permanentemente sobre suelos de cemento.
¿Y después qué?
Las vacas víctimas de la explotación intensiva no viven más allá de 5 o 6 años, cuando su vida podría alcanzar una duración de 20 años, a partir de esta edad su producción láctea empieza a dejar de ser rentable y hay que deshacerse de ellas. Son enviadas al matadero para transformar sus despojos en las populares hamburguesas y salchichas baratas.
Y todavía habrá gente que piense que es pura naturaleza.
domingo, 24 de enero de 2016
Dlodspt.
Esta no es la típica historia de chico conoce a chica.
En esta historia nace la poesía y la poesía no siempre arregla,
sino que también mata.
Pero si algo tengo que pedirle es que me conceda un último deseo.
Antes de que se caiga el espejo
y mis años de mala suerte se multipliquen;
antes de derretirme, herirme, partirme, morirme, rendirme y cualquier verbo con connotación más dolorosa que un beso que llega tarde, o que simplemente no llega.
Porque quién sabe hablar de las heridas que van por dentro, de las heridas que no sangran, de las heridas que no sanan con medicamentos.
Quien sabe hablar de las dudas que llueven y me calan los huesos. Y digo huesos porque mi corazón ya está inundado.
Y yo sólo pienso en inundarme la piel contigo.
Porque quién sabe hablar de las necesidades de las que uno nunca habla y tanto acojonan.
Porque escúchame, estamos muertos de miedo por unos labios
o lo que realmente nos acojona es que esos labios no nos hagan el amor.
"Hacer el amor". Me río de esa expresión si no han sentido lo que yo cuando me miras.
Cariño;
acaba esta poesía y
matemos al vértigo de la distancia.
Pero antes,
si la poesía quiere matarme, que lo haga, pero que me permita un último deseo:
dame un beso
antes del último verso
y hazme volver por la puerta grande.
La de tu boca.
jueves, 21 de enero de 2016
La madrugada del viernes.
¿No os entra una impotencia enorme cuando sentís algo por alguien que no es recíproco?
y sientes como si una bala te atravesase el pecho,
y quisieras tirar al corazón por la ventana,
o simplemente dormir.
Pero no puedes y te jodes. Y te quita el sueño y lo que no es el sueño.
Algunos lo llaman vida.
Otros, ganas de vivir.
Y luego te frustras y escribes poesía para alguien que no te quiere.
Y en esos malditos versos va camuflada la esperanza.
Por si algún día.
Por si acaso.
Luego piensas que si te diese una oportunidad cambiarías los versos por besos.
Pero sólo te queda eso, pensarlo.
Y te mientes. Y te dices que, bueno, que seguramente no seas suficiente.
Y que estás bien, triste pero bien.
Pero explotas.
Y te das cuenta de que todo cansa.
De que todo pesa.
Y de que todo se va
menos quien se tiene que ir
-maldita esperanza-.
sábado, 16 de enero de 2016
A quien quiera que seas.
Alguien a quien fotografiar dormido o despierto.
A quien morder, besar o arañar.
Alguien a quien mirar a los ojos y encontrar la verdad.
A quien abrazar, a quien escuchar reír.
A quien desnudar -y no hablo sólo de quitarle la ropa-.
Alguien con quien llorar, reír, gritar, bailar y romper. Romper con todo lo demás ajeno a nosotros.
Romper con el mundo en general y con el mundo en particular.
Sí,
eso,
romper
con todo.
Alguien con quien compartir orgasmos y no me refiero sólo al sexo.
Alguien a quien ver dormirse y considerarlo la mayor obra de arte.
A quien contar lunares, cicatrices.
Alguien con quien compartir el café y la poesía.
Con quien marcarme cuerpo, corazón y alma. Con quien correr de la mano y correr(nos) abrazados.
Alguien con quien hacer de una cama para uno, una para dos con espacio que nos sobre.
Alguien que convierta mi complejidad en su reto.
Que ansíe tenerme y desee no perderme.
Alguien que escriba sobre mí y que cuando escuche mi nombre... sonría.
Cosas tan simples que no haríamos con cualquiera ni borrachos de decepciones.
Pues no invitaría a cualquiera a conocer el mundo cogidos de la mano.
(ni cualquiera aguantaría compartir un pedacito de su alma con esta bohemia apática)
lunes, 4 de enero de 2016
Algún día.
Algún día mi nombre volverá a rozarte.
Volverás a toparte con fotogramas y te hallarás sin darte cuenta en el lugar donde un día fuimos felices.
Algún día volverás a escuchar una historia sobre mí.
Sabrás si me va bien o mal, de eso se encargarán, y recordarás que, juntos, odiábamos cada historia ajena a nosotros.
Algún día volveremos a cruzarnos.
Esta vez como dos desconocidos que saben de memoria cuantos lunares suman juntos.
Que saben que el café sabe mejor bajo la misma manta y que la vida es menos puta si tienes a alguien que convierta tus domingos en besos.
Que
saben
correrse
abrazados.
Algún día te preguntarán por mí.
No respondas, finge que no me recuerdas.
Finge que no recuerdas que mi risa era tu banda sonora y que mis dedos la compusieron en tus clavículas.
Algún día pensarás en mí.
En lo que pudimos ser y no fuimos. En lo que hicimos mal o bien. En lo que no hicimos.
En el tiempo que ganamos o perdimos, en el que no vas a recuperar y en el que volverías a perder.
Algún día rescatarás una foto nuestra, escucharás una de las canciones que oíamos de la mano y observarás por la ventana.
Como aquel que busca consuelo en cualquier esquina de la calle, como aquel que mira desolado lo que la vida es, como aquel que lleva un recuerdo en la mirada que gritarle al mundo.
Algún día buscarás respuestas como si de derechos se tratase.
Olvidarás las obligaciones que tuviste.
Las que quedaron en el tintero y las que te llenaron la vida de tinta.
Hay manchones preciosos y manchones muy hijos de puta.
Vidas manchadas y manchas en la vida.
Caminos unidos después de romperse y caminos separados que nunca se han roto.
Luego
estamos
nosotros.
domingo, 3 de enero de 2016
Valerie.
Un par de letras desordenadas en mi cabeza.
Una canción, unos cuantos suspiros y las luces de las farolas iluminando lo que queda de mí.
Huele a muerto, pero por dentro.
Y yo no tengo ventanas que poder abrir.
Por tener no tengo ni aire y el viento me esquiva.
Sólo papel, lápiz y muy pocas ganas de levantarme de la cama.
Tiemblo al pensar en la mala letra con la que empecé a escribir ciertas historias.
Amy canta Valerie y yo no canto victoria.
Hace tiempo que he dejado de gritar.
Cierra la ventana.
Que ahogue.
Que agobie.
Que abrume.
Que consuma.
Quizá de ahí pueda renacer.