domingo, 3 de octubre de 2021
no es oro todo lo que ves brillar
domingo, 1 de agosto de 2021
contigo.
domingo, 25 de julio de 2021
abandonar el lugar que amas.
He entendido que vivo en una especie de mundo paralelo donde sólo me hago cargo de mis responsabilidades de vida adulta, intentando consumir hasta el último segundo de día. Pero cuando tengo 5 minutos y pongo los pies en la tierra, desearía haber volado con mi abuelo aquel día.
viernes, 23 de abril de 2021
la libertad de no querer.
Libertad
de no querer quererte,
de no querer querernos,
de no querer quererme.
Hay quienes todavía son agnósticos en el bien propio
y creyentes tan puramente cegados que no te dejan sanar.
Porque el amor es lo más importante o eso nos han enseñado.
Yo no me quiero ni acordar.
Utilizo el alcohol como placebo de un corazón que tiene más heridas que sangre y que bombea gracias a un marcapasos que cuenta cada latido.
365. Ni uno más. A veces alguno menos.
Sangre en unas venas que no me atrevo a cortar por falta de tiempo.
Sé que estoy muerta porque camino por la calle llorando y nadie levanta la mirada.
Siniestro total. Nadie pudo hacer nada.
Nadie quiso hacer nada.
Sólo verlo detonar.
Ya he amado, ya he querido, ya puedo vivir en paz.
Ya puedo olvidarme de ese mundo caleidoscópico y quedarme a vivir en este lado de la cama.
Al otro lado, un pensamiento recurrente que me acuna cada noche y me promete no abandonarme.
Pocas promesas he creído tan firmemente.
No puedo librar más batallas.
He olvidado cómo querer.
Dedos que me señalan diariamente por confesarme negacionista de un sentimiento tan doloroso como absurdo. Sin entender que no lo niego, sólo me lo niego.
Ojalá me vieran como yo me veo, amigos llenos de una esperanza irresponsable. Si pudiera volver atrás tendría otra piel.
No puedo hablarte de mí, sólo del recuerdo de lo que una vez fui.
A veces pasa que alguien, aunque siga latiendo, muere.
miércoles, 31 de marzo de 2021
guerra.
yo, que luché mi guerra y la tuya cuando aún no me había curado.
Yo, que cuando llevaba dos Guerras Mundiales a la espalda decidí liderar la nuestra propia.
Yo, que sangraba el costado diariamente y vestía ropa negra para que tú no lo vieras.
Yo, que hubiera parado balas con mi pecho para evitar que terminaran en ti.
Yo, que me inundé de sal por dentro para que mis mejillas no te supieran a ella.
Y ahora me escuecen todas las cicatrices que nunca se cierran.
Y sólo pienso en pedirte perdón por no conseguir ganar la guerra.
Al final, qué se podía esperar de un cuerpo que tiembla en cada esquina, que pierde trozos según camina y que utiliza la piel como recuerdo.
Quizá mi pecho ya no sea lo suficientemente grande ni para mí.
Me gusta pensar que sigo aquí, pero sé que daría todo lo que tengo y más por volver a ser yo.
Estoy aprendiendo a caminar a oscuras dentro de mí.
Mi silencio es una explosión. Hay otro latido reposando aquí a mi lado.