Letras de una persona vorágine.

miércoles, 12 de agosto de 2015

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Un aborto de poeta conoce esa sensación.
La de querer recorrerte el mundo por un beso y la de que te recorran el mundo a besos.
La de escalar el punto más alto por una mirada y la de una mirada que te lleva a lo más alto.
La de cantar a pleno pulmón tu canción favorita y la de sentir que te ahogas con las palabras.
La de perder el tren por un abrazo más y la de abrazar hasta perderlo.
Madrugar por sorprender y sorprender para no dormir.
Pero también conoce la necesidad de revivir.
La necesidad de encontrar a alguien que le abra por dentro porque ya huele a muerto.
La necesidad de quitarse la mordaza y gritar con el susurro más puro.
La necesidad de desnudar el alma hasta el punto de notar el viento muy dentro.
Cortarle las uñas a la vida que ya tenemos muchas cicatrices.
Sanarlas y reinventarnos. Pero sin haber olvidado el pasado.
Recordando los anocheceres en ojos que quisiéramos que fuesen nuestros.
Reinventarse con el pecho partido en mil pedazos pero sin querer recomponerlo.
Con la mirada más allí que aquí, con los pies en el cielo porque se vive mejor.
Sin aliento después de correr tras el tren.
Con heridas de miradas frías, empezando por las nuestras propias.