Letras de una persona vorágine.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Love is a Laserquest - Arctic Monkeys

A veces me gustaría desconocer a todo el mundo, comprobar cómo hubiera sido mi vida sin nada de lo que conozco.
Recordarme, quizá, en otra vida más limpia y sana.
Volver a sentir el vértigo en el estómago,
el éxtasis de sentir escapar la vida en cada poro de la piel, de su piel. El escalofrío que eriza hasta el último pelo del cuerpo. Quisiera romperlo todo.
"La vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido" jamás había oído a Bunbury cantar algo tan cierto.
Quisiera saber si has encontrado un brote de esperanza. Sólo quiero que estés bien, o que no lo estés tanto, sin mí.
Me pregunto si me querrás pero no busco responderme, da más fuego a la vida la esperanza que la certeza.
Hay que aprender a mandar a la mierda a esos jodidos apegos sentimentales que te dejan el corazón roto. Y después irse de cañas y lamentar la guerra.
El mundo fue nuestro, lo sabemos. Pero al poco vuelve a sernos desconocido. 
Las puertas que nos juntaron cierran.
Ojalá hubiésemos construido menos muros y más puertas.
Pocas cosas existen que calmen el vacío de un corazón donde ya no hay nadie.
Si algo he aprendido es que para escribir sobre alguien sólo hace falta una cosa: que te deje sin palabras.
Al final he entendido que no hay suficiente poesía en el mundo para hablar de ti. Que tú formas parte de un instante, que eres un segundo, que se repite constantemente.
Si fuera feliz nunca escribiría. Qué es la felicidad sino reordenar lo inservible.
"Por un rato, el mundo me ha vencido".

martes, 19 de noviembre de 2019

pausa.

Hay momentos en la vida en los que uno debe replantearse hasta lo vivido; otros, la vida nos sacude de tal manera que pasamos a desconocernos.
Pasamos a desconocer lo más profundo de nuestro corazón, llegando a replantearnos quiénes somos y qué estamos viviendo.
El frío que puede dar tu propia cabeza no se compara ni con el más grande iceberg. La soledad, esa oscuridad infinita. La insatisfacción de la que intentas olvidarte cada noche. 
El trago que te duerme y el sueño que te esperanza. Humo. Sólo humo.
A veces pasa que la vida no pasa. O que pasa pero no para todos.
O que pasa pero estás fuera de ella. Algo así.
He estado toda la noche viendo como el viento le arrancaba las hojas secas a un árbol hasta dejarlo totalmente desnudo. Al lado, un cementerio.
Ahí entendí todo.
Estaba solo, tiritando y sacudido, rodeado de finales. Pero rígido y firme. Vivo al fin y al cabo.
Fue como verme ahí, en mitad del frío y la noche, sola y desnuda, mirando a la Parca a los ojos. Pero aún viva.
Hay gente que no está hecha para entender ciertas guerras, hay gente que no entiende que la rabia no te deje hablar.
Sólo pido calma. 

miércoles, 13 de noviembre de 2019

calma, suavidad, seguridad.

Cómo explicarte en un café que yo lo que quería eran dos vidas.
Dos vidas porque tomaría los caminos largos, dejaría atrás los atajos y perdería el tiempo contigo sólo para encontrarlo en ti. 
Dos vidas para las noches de motel y sexo desenfrenado. Hacer el amor como si el amor no hubiese existido nunca. Sucio, caluroso, ansiado, eterno. Hasta que el mundo nos suplique calma.
Si alguien pudiese mirarnos, contemplarnos en mitad de esa entrega, se le llenaría el corazón de una luz rara y luego explotaría.
Cuando dos quieren, la madrugada se vuelve día y el martes se vuelve sábado.
Verte fumar era como ir al estreno de una película muda. Liabas un cigarro, lo colocabas en tu boca, lo encendías e ibas echando el humo poco a poco. Y sin decir nada volvías a mirarme.
Porque me mirabas y realmente me mirabas. 
Tú sabes que quiero y juegas con esa ventaja.
Se me nota que, al mirarte, no necesitaría volver a mirar a nadie. 
Pero iba a ser imposible salir ilesos de esa vorágine.
Es igual de importante saber quedarse que saber irse. Si lo pienso, suspiro. El silencio siempre ha estado con nosotros.
"Quiero llegar lo más lejos posible", y nos lanzaste al vacío.
Ahora dime que tú tampoco sabes dónde estás si nos damos la espalda. 
Por favor.
Súbeme la persiana esta mañana.

jueves, 7 de noviembre de 2019

7

No dejo de notar que estás lejos y me prometo que no más.
La gente que no deja fluir y crecer sus sentimientos mata más que alguien echando alcohol a la herida abierta.
Dilatar el daño con tal de saber que sigo teniendo la capacidad de sentir cualquier cosa. Sé que está mal, pero ahora tengo ganas de besarte y hacerte el amor y fantasear con que quizá no vaya a quedarme con las ganas.
Pero sí, ya he aprendido que tener la necesidad de algo no significa que vaya a satisfacerse.
¿Se me permite soñar?
Es desesperante. Noto que no puedo controlarlo.
Un nudo en el estómago compuesto por todas esas cosas de las que da miedo hablar.
Personas tristes, pero de esa tristeza que apenas se advierte. A nosotros lo triste nos va por dentro, por eso nadie se da cuenta. Y luego callas.
Joder, sólo quería eso, despertar y sentir que hay alguien que te necesita. En realidad no necesita ser perfecto, simplemente ser real.
Pero he olvidado si tu sonrisa se parece más al infierno o a la cerveza. Te hacía el amor declarándole la guerra al mundo...
Dicen que a la tercera va la vencida, y mi tercer poema es mi tercera. Declaración de intenciones, de guerra, de amor, de medios e incluso de renta.
Ojalá sea la tercera vez que dos corazones se dan por vencidos.

lunes, 4 de noviembre de 2019

6

Podría escribir un poemario de razones por las que intentaría convencerte de que sí.
Podría hablarte de miedos de un pasado que ni tú ni yo nos merecemos.
Podría decirte que no se puede curar a quien no quiere ser curado.
"Jamás te descubrirías tras tu máscara de corazón fuerte, pero algún día lo harás. Porque no se puede besar con los labios cubiertos ni querer con el corazón a oscuras".
Te contaré que se puede querer con el corazón en la mano, el pecho o el suelo. Pero querer.
Que hay que tener muchos cojones para querer a alguien aún sabiendo que una mañana será el motivo de tener un hueco imposible de llenar.
Que quisiera volverte rutina. Enfadarte sólo para abrazarme más fuerte después. Que mi mundo gire frenéticamente alrededor de ti, que tengo un saco de valor cargado a la espalda.
Y todo empezó así, sin parecer el comienzo de nada. Ser valiente y ya, nos lo habíamos prometido. Supongo que no todos entienden la magnitud de una promesa. Jugamos con esa palabra cual niño dando patadas a un balón; la vapuleamos y después le echamos la culpa al compañero de al lado.
Y yo juraría que he encontrado la paz enredando mis dedos en tu pelo. Que se han quedado en mí impresas las caricias, besos que escucho en un eco profundo. Me sé el diccionario de tu silencio de memoria.
Comprendí, tras ese espacio de perspectiva que te da el tiempo, que un beso resucita y que una huida mata. Por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida, es que no has vivido nada. Ojalá no me robe la intimidad otro cuerpo.
Cae la noche, llega nuestro momento,
y mientras yo te hago el amor, tú me vas haciendo poeta.

sábado, 2 de noviembre de 2019

5

Hace falta mucho valor para romper con todo.
Y al final uno, qué remedio, se resigna y se mira al espejo, siempre nos ha gustado tener testigos de nuestra pena. Aunque seamos nosotros mismos. 
Y ni siquiera nos quejamos, para qué. 
No te imaginas cuánto siento sentir esto, pero te siento como se sienten las cosas bonitas transformadas en deshechos. 
Todavía intento creérmelo. La eterna carcoma, ni contigo y sin ti peor.
A veces me celebro como si mi cuerpo fuera capaz de jugar al filo del abismo y no morir en el intento. Jugar con fuego y disfrutar la quemazón. Me siento tan dolorosamente viva...
Autoría de mi corazón.
Tú, en cambio, parece que hayas perdido el tuyo. Tan dulce y rebelde como el Don't forget me que cantaba Anthony.
Utiliza tu astucia para algo más que bailarme. Hazme el amor, deshazlo, vuélvemelo a hacer. Porque no todas las rutinas matan tanto.
Descubrí muchas cosas ese verano, como que el Paraíso puede encontrarse en el tacto de una piel suave. A veces sonríes y parece que sea la primera vez que veo sonreír a alguien. 
Mira, vamos a plantearlo de esta manera, para mí eres el número uno y ni siquiera hay numero dos.
Aliméntame quedándote siempre un poco más.

martes, 18 de junio de 2019

principio.

A veces me siento en el portal con la esperanza niña de que una señora vestida de bruja me diga que todo fue un sueño.
Sin embargo, recojo limosna o yo que sé.
Me sentí desnuda, desconocida, ajena a lo que me rodeaba.
Quizá debería odiarte, matarte, herirte, maltratarte - por sentir mentiras-.
Me despierto muy pronto para mí pero demasiado tarde para nosotros.
Mis planes eran amarte, ahora me he recuperado.
¿Puede el dejar de querer a alguien ser uno de los sentimientos más dolorosos?
Reconocerle al corazón que por ahí no, que no podemos seguir, que hay cosas y personas que no. Aunque duela.
Esto de querer a veces es una balanza que jamás conoce el equilibrio.
Necesito empezar a ordenarme.
Mi corazón las ha vencido todas. Las derrotas también han de lucharse.
Hay gente que te genera inseguridades con las que tendrás que vivir toda la vida. Luego se van a por tabaco y no vuelven. Y te dejan ahí, con miedos de más y el querer en números rojos.
"Se necesitará naufragar de vez en cuando para ver que no cualquier luz es faro..."
No sabría qué decirte, ahora las palabras son colores incapaces de pintar el frío.
Una a veces se mira su reflejo y suspira, ni siquiera se queja, porque total, para qué.
Que la vida me perdone las veces que no la viví.
Ojalá me robe la intimidad otro cuerpo. A mis pies, un mundo que nace constantemente.

miércoles, 8 de mayo de 2019

El primer día de 21.

El primer día de 21 llegué a odiarme tanto que acabé besándome.
Al segundo me miré resignada.
Al tercero traté de no cerrar los ojos para no verme por dentro.
Él me leía mi poema que hablaba de otros, sin saber que acabaría siendo protagonista del mismo.
Y prometía al corazón otra simiente.
Nunca me prometas nada.
¿De qué manera doblegarse y desplegarse para contener todo el amor que otros me negaron?
Aspiro inocente a que el daño vuelva a ser sólo otra pesadilla. Ahora sé que lo que de verdad da miedo es lo que no existe.
Son las 8:14 de la mañana. La hora perfecta para darme cuenta de la incompatibilidad entre el silencio de la ciudad y el mío.
No estoy rota, es que no quiero jugar.
Dame un respiro, espero curarme en 14 días. "La gente quiere verse reflejada en algo que, tras la agonía, renace. Nadie quiere verse reflejado en un cadáver."

lunes, 22 de abril de 2019

''no hay mejor metáfora de libertad que haberlo perdido todo''


Soy la bala que se perdió para que alguien no recibiera un disparo
y he pedido perdón por si me daban las gracias.
Mira, toda esa batalla soy yo.
Que sonría poco es una pena, pero mira; es la mía. Puedo cargar con ella sola.
En otra vida debí ser alguien muy fría, amada por multitud de personas que no dudaron en abandonarme.

Dijo Irene:
''Hemos aprendido que tiene que doler
porque si no
no es musa
ni poesía.''

De mí sólo puedo decirte que
también me olvido con frecuencia,
que duelo siete días a la semana,
que tengo grietas en los ojos que cuentan historias.
Que a veces me alejo de todo porque me alejo de mí.
He asumido mi silencio como única posibilidad de placer.
El placer de hacerse daño.
Soy algo parecido a una bomba de relojería. Aléjate porque no tengo valor para darme a conocer.
Para quitarme el miedo que me impide hablar.
Vivo de forma desordenada, a destiempo, por impulsos, a mi manera. En lo eterno.
Luego me regaño y maldigo mi rebeldía.
Pero desde la lejanía de un autismo voluntario me partiría los dientes por cualquiera que diera la mano.
No puedo escribir un poema que de alguna manera no transmita dolor, que no haga herida y que no cure.
Termino con un sonrisa humilde desconocida para mis conocidos.
Ya no me da miedo el recuerdo
y todavía me da miedo la regresión.

miércoles, 20 de marzo de 2019

8M


Seamos intolerantes al silencio,
para que ni una más,
n i u n a m á s.
Hemos llegado de todas partes
unas tristes, otras alegres,
algunas rotas, pero aquí estamos.
Nos encontramos
proclamando la soberanía de nuestros cuerpos,
defendiendo la libertad de nuestros pasos.
Haciendo resonar nuestra voz.
de continente a continente.
Acarreando esperanzas
en la desesperanza.
Reclamando nuestro escalón, nuestro sitio.
Reclamando la vida que nos pertenece.
La integridad, las oportunidades. El reconocimiento.
Mujer muerde la manzana,
que es sólo un cuento que un rey se inventó para no perder su trono.
A pesar del mal tiempo
mi corazón
atisba nuevos mundos.
Por Marta, Laura, Diana, María, Natalia, Jennifer, Celia, Paz, Dolores, Patricia, Mar, Magdalena y un sinfín de nombres que me rompen el corazón.
Por vosotras hoy no mordemos la manzana,
nos la comemos entera.
Escribo contra aquellos cómplices.
Contra los que callan.
Contra los que niegan.
Contra los que nos acusan de crear una guerra absurda fundada en nada.
Contra los que temen perder su pequeña parcela de poder.
Contra los que ni oyen ni escuchan, pero tampoco quieren.
Contra los que nos dicen que todo está bien.
Contras los que se niegan machistas.
Escribo por las que se quieren vivas.
Por las que se quieren libres.
Por las que se quieren suyas.
Por las que niegan la lucha escribo, porque todas somos una.
Escribo por las que ya no están, aunque eso no les devuelva la vida.
Escribo para que ninguna más deje de no estar.
Porque hay hombres que no están en mi vida y me hacen temblar.
Y me gritan. Yo soy la mujer que grita que es libre.