Letras de una persona vorágine.

martes, 19 de noviembre de 2019

pausa.

Hay momentos en la vida en los que uno debe replantearse hasta lo vivido; otros, la vida nos sacude de tal manera que pasamos a desconocernos.
Pasamos a desconocer lo más profundo de nuestro corazón, llegando a replantearnos quiénes somos y qué estamos viviendo.
El frío que puede dar tu propia cabeza no se compara ni con el más grande iceberg. La soledad, esa oscuridad infinita. La insatisfacción de la que intentas olvidarte cada noche. 
El trago que te duerme y el sueño que te esperanza. Humo. Sólo humo.
A veces pasa que la vida no pasa. O que pasa pero no para todos.
O que pasa pero estás fuera de ella. Algo así.
He estado toda la noche viendo como el viento le arrancaba las hojas secas a un árbol hasta dejarlo totalmente desnudo. Al lado, un cementerio.
Ahí entendí todo.
Estaba solo, tiritando y sacudido, rodeado de finales. Pero rígido y firme. Vivo al fin y al cabo.
Fue como verme ahí, en mitad del frío y la noche, sola y desnuda, mirando a la Parca a los ojos. Pero aún viva.
Hay gente que no está hecha para entender ciertas guerras, hay gente que no entiende que la rabia no te deje hablar.
Sólo pido calma. 

miércoles, 13 de noviembre de 2019

calma, suavidad, seguridad.

Cómo explicarte en un café que yo lo que quería eran dos vidas.
Dos vidas porque tomaría los caminos largos, dejaría atrás los atajos y perdería el tiempo contigo sólo para encontrarlo en ti. 
Dos vidas para las noches de motel y sexo desenfrenado. Hacer el amor como si el amor no hubiese existido nunca. Sucio, caluroso, ansiado, eterno. Hasta que el mundo nos suplique calma.
Si alguien pudiese mirarnos, contemplarnos en mitad de esa entrega, se le llenaría el corazón de una luz rara y luego explotaría.
Cuando dos quieren, la madrugada se vuelve día y el martes se vuelve sábado.
Verte fumar era como ir al estreno de una película muda. Liabas un cigarro, lo colocabas en tu boca, lo encendías e ibas echando el humo poco a poco. Y sin decir nada volvías a mirarme.
Porque me mirabas y realmente me mirabas. 
Tú sabes que quiero y juegas con esa ventaja.
Se me nota que, al mirarte, no necesitaría volver a mirar a nadie. 
Pero iba a ser imposible salir ilesos de esa vorágine.
Es igual de importante saber quedarse que saber irse. Si lo pienso, suspiro. El silencio siempre ha estado con nosotros.
"Quiero llegar lo más lejos posible", y nos lanzaste al vacío.
Ahora dime que tú tampoco sabes dónde estás si nos damos la espalda. 
Por favor.
Súbeme la persiana esta mañana.

jueves, 7 de noviembre de 2019

7

No dejo de notar que estás lejos y me prometo que no más.
La gente que no deja fluir y crecer sus sentimientos mata más que alguien echando alcohol a la herida abierta.
Dilatar el daño con tal de saber que sigo teniendo la capacidad de sentir cualquier cosa. Sé que está mal, pero ahora tengo ganas de besarte y hacerte el amor y fantasear con que quizá no vaya a quedarme con las ganas.
Pero sí, ya he aprendido que tener la necesidad de algo no significa que vaya a satisfacerse.
¿Se me permite soñar?
Es desesperante. Noto que no puedo controlarlo.
Un nudo en el estómago compuesto por todas esas cosas de las que da miedo hablar.
Personas tristes, pero de esa tristeza que apenas se advierte. A nosotros lo triste nos va por dentro, por eso nadie se da cuenta. Y luego callas.
Joder, sólo quería eso, despertar y sentir que hay alguien que te necesita. En realidad no necesita ser perfecto, simplemente ser real.
Pero he olvidado si tu sonrisa se parece más al infierno o a la cerveza. Te hacía el amor declarándole la guerra al mundo...
Dicen que a la tercera va la vencida, y mi tercer poema es mi tercera. Declaración de intenciones, de guerra, de amor, de medios e incluso de renta.
Ojalá sea la tercera vez que dos corazones se dan por vencidos.

lunes, 4 de noviembre de 2019

6

Podría escribir un poemario de razones por las que intentaría convencerte de que sí.
Podría hablarte de miedos de un pasado que ni tú ni yo nos merecemos.
Podría decirte que no se puede curar a quien no quiere ser curado.
"Jamás te descubrirías tras tu máscara de corazón fuerte, pero algún día lo harás. Porque no se puede besar con los labios cubiertos ni querer con el corazón a oscuras".
Te contaré que se puede querer con el corazón en la mano, el pecho o el suelo. Pero querer.
Que hay que tener muchos cojones para querer a alguien aún sabiendo que una mañana será el motivo de tener un hueco imposible de llenar.
Que quisiera volverte rutina. Enfadarte sólo para abrazarme más fuerte después. Que mi mundo gire frenéticamente alrededor de ti, que tengo un saco de valor cargado a la espalda.
Y todo empezó así, sin parecer el comienzo de nada. Ser valiente y ya, nos lo habíamos prometido. Supongo que no todos entienden la magnitud de una promesa. Jugamos con esa palabra cual niño dando patadas a un balón; la vapuleamos y después le echamos la culpa al compañero de al lado.
Y yo juraría que he encontrado la paz enredando mis dedos en tu pelo. Que se han quedado en mí impresas las caricias, besos que escucho en un eco profundo. Me sé el diccionario de tu silencio de memoria.
Comprendí, tras ese espacio de perspectiva que te da el tiempo, que un beso resucita y que una huida mata. Por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida, es que no has vivido nada. Ojalá no me robe la intimidad otro cuerpo.
Cae la noche, llega nuestro momento,
y mientras yo te hago el amor, tú me vas haciendo poeta.

sábado, 2 de noviembre de 2019

5

Hace falta mucho valor para romper con todo.
Y al final uno, qué remedio, se resigna y se mira al espejo, siempre nos ha gustado tener testigos de nuestra pena. Aunque seamos nosotros mismos. 
Y ni siquiera nos quejamos, para qué. 
No te imaginas cuánto siento sentir esto, pero te siento como se sienten las cosas bonitas transformadas en deshechos. 
Todavía intento creérmelo. La eterna carcoma, ni contigo y sin ti peor.
A veces me celebro como si mi cuerpo fuera capaz de jugar al filo del abismo y no morir en el intento. Jugar con fuego y disfrutar la quemazón. Me siento tan dolorosamente viva...
Autoría de mi corazón.
Tú, en cambio, parece que hayas perdido el tuyo. Tan dulce y rebelde como el Don't forget me que cantaba Anthony.
Utiliza tu astucia para algo más que bailarme. Hazme el amor, deshazlo, vuélvemelo a hacer. Porque no todas las rutinas matan tanto.
Descubrí muchas cosas ese verano, como que el Paraíso puede encontrarse en el tacto de una piel suave. A veces sonríes y parece que sea la primera vez que veo sonreír a alguien. 
Mira, vamos a plantearlo de esta manera, para mí eres el número uno y ni siquiera hay numero dos.
Aliméntame quedándote siempre un poco más.