Qué coño estás haciendo.
A qué esperas.
Qué piensas.
No. Para. No sigas.
Y caer, y caer, y caer.
Pero no te das cuenta.
O sí.
¡Masoca!
Me haces daño.
Te haces daño.
No lo entiendes.
O sí.
¡Suicida!
Que no estás en la mente de nadie.
No lo quieres entender.
O no lo quieres asumir.
Y sigues, y sigues, y sigues.
Por qué te haces esto.
Para. Por favor.
Cuídate.
Cuídame.
Pero sobretodo cuídanos.
Joder. Duele.
Déjame, suéltame, mátame.
Ponme la soga al cuello.
Aléjate de mí.
Las palabras arden.
Algo se ha quemado. Creo que he sido yo.
-Lisette, por favor-.
Letras de una persona vorágine.
domingo, 27 de diciembre de 2015
Aléjate Lisette.
sábado, 26 de diciembre de 2015
No me gustan las personas en su sano juicio.
Si la poesía no nace espontáneamente como la hoja de un árbol, es mejor que no nazca de ningún modo.
Pero me falta el consejo para cuando la que no sabe nacer soy yo.
Resucitar.
Resurgir.
Cenizas.
Algo se ha quemado, creo que he sido yo.
Ver en el espejo la imagen de un Ave Fénix que no ha resurgido demasiado bien.
Que tiene cicatrices.
Que le faltan partes.
Como si un trozo de su alma se hubiera extinguido. Alma perdida.
Huida.
-Quién en su sano juicio se animaría a resurgir de sus cenizas.-
Los ovarios en su sitio, un par de botellas de Jack Daniel's y suficientes motivos para renacer.
Única y eterna.
Silencio.
Quema y debasta. Observa.
"Bienvenida al mundo, Lisette."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)