sábado, 29 de noviembre de 2014
Pellizco al pecho.
martes, 25 de noviembre de 2014
25 de noviembre. Día Internacional contra la Violencia de Género.
Son muchas las mujeres que sufren algún tipo de maltrato, ya sean adultas, adolescentes o niñas.
La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos, es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género. El maltrato no es algo que se deba sumir y aprender a vivir con ello. El maltrato es algo que se debe combatir y superar, y me parece excesivamente retrógrado el entender que a la mujer se la debe tratar con violencia, o privarla de libertades, o menospreciarla verbalmente, o someterla. Quizá suene muy lejano a nosotros, pero una persona maltratada no lleva un cartel en la frente que la califique como tal. El maltrato es cobardía e inseguridad finalmente, y nadie, absolutamente nadie, ya sea hombre o mujer, puede ser víctima de tal situación.
La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial. Por ellas, por nosotras, por una sociedad mejor.
domingo, 23 de noviembre de 2014
el opio del pueblo.
Las tres grandes religiones monoteístas (cristiana, hebrea y musulmana) tienen en común, aunque en distinto grado, su misoginia, o al menos relegan a un segundo plano a las mujeres.
Tal estupidez se recoge, con harta frecuencia, en la Biblia o el Corán; sin embargo, de esta actitud patriarcal no se libra ni la caridad: el problema es global.
Así, para el filósofo chino Confucio «la mujer es lo más corrupto y lo más corruptible que hay en el mundo» o la opinión del fundador del budismo, Siddhartha Gautama, para quien «la mujer es mala». Y qué opinar sobre las oraciones de los judíos ortodoxos que repiten desde tiempos ancestrales: «Bendito seas Dios, Rey del Universo, porque Tú no me has hecho mujer» o sobre el capítulo de «las mujeres» del Corán donde se lee: «los hombres son superiores a las mujeres […]. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas>>.
Parece incuestionable el papel machista -entendido como una actitud de prepotencia- que muestra la Iglesia Católica, la cual se organiza obviando a la mujer al impedirle el acceso a los cargos de su estructura jerárquica -cosa que ya corrigieron algunas ramas protestantes-, imponiendo una moral que la subordina al hombre.
Las iglesias están constituidas por miembros de la sociedad, por lo que reflejan sus mismos errores y virtudes. Pero mientras la sociedad civil avanza -aunque con muuucha calma- en la emancipación de la mujer, la postura de la mayoría de las creencias se estanca o incluso retrocede como auténticos cavernícolas.
El grado de discriminación de la mujer se fue reduciendo con el tiempo. El 10 de diciembre de 1948 se produce un hecho trascendental en la historia de la Humanidad: la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece la igualdad entre el hombre y la mujer ante el matrimonio. No obstante, según Amnistía Internacional, al menos 36 países mantienen en vigor leyes discriminatorias para la mujer por razón de su sexo.
La frontera entre el poder civil y religioso ha sido históricamente confusa, siendo evidente, desde la antigüedad, la sumisión de un género al otro. No se puede olvidar que en algunas sociedades las niñas sufren mutilaciones genitales y son consideradas propiedad de los hombres (África y Asia generalmente, según sé). El uso del velo islámico, que a tantos occidentales escandaliza, debe hacernos recordar que, hace bien poco, nuestras abuelas o madres estuvieron obligadas a usar mantilla para entrar en un templo sacro o incluso lo exhibían por la calle.
Las religiones jugaron, y aún lo hacen, un papel prominente en la educación patriarcal. Puesto que la religión se basa en dogmas, no cabe lugar ningún tipo de cuestionamiento y, por tanto, implanta con facilidad sus predicamentos doctrinales, impidiendo o anulando el sentido de crítica en vez de fomentarlo frente al conformismo.
Desde un punto de vista religioso, la sociedad española es mayoritariamente católica aunque poco practicante, mientras que una pequeña parte de la población se define como atea o no creyente.
En resumen, las religiones no se llevan bien con las mujeres, a pesar de ser su público más fiel. Parece evidente que si persisten en actitudes machistas y no acometen cambios estructurales, en un futuro próximo serán las mujeres las que abandonen sus prácticas. No sé si pretendía hacer una crítica a la religión o una defensa a la dignidad de la mujer. Lo que está claro es que no soy amiga de las religiones que menosprecian al ser humano, sea hombre o mujer. ¿Dios no es amor y blablabla? si esos Dioses son tan geniales y tan buenos como predicáis, empezad a fomentar algo tan necesario como la igualdad.
martes, 18 de noviembre de 2014
JULIA Y AURIANE.
Se plantaron en medio de la protesta y se fundieron en un largo beso, en “un gesto de pura y simple solidaridad” con los homosexuales.
Acostumbrados a las palabras medidas de políticos y lideres de distintas organizaciones, este gesto espontáneo y sin premeditación nos muestra como los ciudadanos podemos tomar las calles y reivindicar nuestros derechos de forma pacífica, clara y directa. Sin violencia, ni insultos, ni destrozos.
Han reconocido ambas ser heterosexuales, pero con este gesto manifiestan los derechos de todos los individuos con independencia de sus tendencias ideológicas o sexuales. Toda una muestra de respeto y tolerancia.
Ojalá esta imagen se convierta en icono o por lo menos perviva en nuestras mentes durante mucho tiempo.
¿Podrías tratar de preocuparte por los nuestros?
Las feministas no queremos que pierdas la custodia de tus hijos. La suposición de que las mujeres son naturalmente mejores cuidadores es parte del patriarcado.
A las feministas no nos gustan los anuncios en los que los papás torpes la lían con la colada y entonces sus competentes esposas llegan a arreglarlo. La suposición de que las mujeres son naturalmente mejores amas de casa es parte del patriarcado.
Las feministas no queremos que tengas que pagar la cena. Queremos la oportunidad de lograr el éxito financiero a la par con los hombres en cualquier ámbito que elijamos (y en el que estamos cualificadas), y el hecho de que por el momento aún no se pueda es parte del patriarcado.
La idea de que los hombres deben mimar y cuidar a las mujeres, y/o comprar sus sentimientos en contextos románticos, es parte del patriarcado.
Las feministas no queremos que te suicides. Cualquier presión y expectativa que disminuyan la calidad de vida de cualquier género son parte del patriarcado. El hecho de que la depresión se caracterice por ser una debilidad “femenina”, haciendo a los hombres menos propensos a buscar tratamiento, es parte del patriarcado.
Las feministas no queremos que te miren con sospecha cuando llevas a tu hijx al parque. La idea de que no es natural para los hombres cuidar a los niños, es parte del patriarcado.
Las feministas no queremos que te alistes y luego mueras en una guerra mientras nos quedamos en casa y planchamos. La idea de que las mujeres son demasiado débiles para luchar o demasiado delicadas para funcionar en un entorno militar es parte del patriarcado.
Las feministas no queremos que los hombres sufran persecución por cargos de violencia doméstica ilegítimos, ni queremos que los hombres sean ridiculizados por haber sido violados o abusados. La idea de que las mujeres son por naturaleza mansas y obedientes y que ser víctimas es algo femenino es parte del patriarcado.
Las feministas odian el patriarcado. Nosotrxs lo odiamos.
Si realmente te preocupan estas cuestiones con tanta pasión como tú dices que lo hacen, entonces deberías estar agradecido con las feministas, porque el feminismo es un movimiento social dedicado activamente al desmantelamiento de todos y cada uno de ellos. El hecho de que culpes a las feministas de los problemas contra los que han estado luchando durante décadas sugiere que el apoyo a los hombres no es tan importante para ti como tu resentimiento hacia las mujeres. Nos preocupamos por tus problemas, mucho.
¿Podrías tratar de preocuparte por los nuestros?
lunes, 17 de noviembre de 2014
Soledad.
La soledad puede entenderse positiva o negativamente según la persona y las circunstancias. Si nos viene impuesta, es una sensación desagradable que puede derivar en autocompasión. Por otro lado, la soledad, es un estado natural y necesario en el ser humano que puede ser MUY placentero. La mente está expuesta a estímulos de toda clase, con lo que al final de la jornada uno se siente agotado, confuso, enfadado, decaído, y una larga lista.
Quizá reservarse unos minutos al día de total inactividad, o pasar de vez en cuando un fin de semana en el campo sin más compañía que uno mismo sean situaciones que todos deberíamos experimentar. Y sin embargo la mayoría rehuye de esta idea. Se sienten tan lejos de su propio ser, que prefieren pasar el tiempo libre acompañados muchas veces de personas que les desagradan (por eso del miedo a la soledad) o bien hacer cosas que no les resultan de interés o divertidas, pero lo prefieren a mantenerse inactivos. El objetivo es no estar solos ni gozar de un minuto de reflexión.
Mmm, ¿hola?, quien no conoce la soledad, tampoco puede apreciar el contacto con el mundo. La soledad es un bálsamo para entender el presente y proyectarse hacia el futuro, o incluso para reflexionar sobre tu pasado.
Quizá os pregunteis a qué viene de repente hablar de la soledad, y es que me molesta increíblemente querer aislarte unos días por ejemplo y que no te permitan estar solo simplemente porque piensen que es algo malo. O que por estar solo un rato sin esconderte te califiquen de marginado o directamente lo relacionen a que tienes problemas. NO necesariamente es así. De la soledad de aprende muchísimo, de hecho, muchas de las mejores sensaciones las experimentamos solos.
Quizá deberíais reflexionar más sobre esto y prejuzgar menos. Probad la soledad, acabaréis encantados.
viernes, 14 de noviembre de 2014
Los recuerdos son lo único que dura para siempre, -y quizá ni eso-.
Todo lo que pido es el cielo sobre mi cabeza y la tierra bajo mis pies.
Hace días que te miro más que nunca, con esa manera tuya de comerte el mundo, de pisar fuerte y dejar tu huella -pero sin mí-. No me sirve de nada ser a prueba de balas si lo único que me hace daño es tu indiferencia. Me cerraste la puerta con el portazo más doloroso del mundo. Retumban paredes, la lluvia golpea la ventana, no hay salvavidas en esta habitación. Me ahogo, lentamente, de la forma más dolorosa que puedas imaginar. Mi cuerpo suplica un rescate y yo sólo puedo resignarme a pedirle que espere un poco más, que tarde o temprano vendrán a buscarnos de nuevo, a sacarnos de este precipicio que sejema al vacío más grande que el ser humano puede llegar a sentir.
Marcas de mis golpes en el recuerdo, todos mis susurros sin dueño pero con destinatario. A veces tengo miedo, veo que sigues tu vida sin mí, con tu sonrisa y hoyuelo izquierdo intacto, con copa en mano y mil mujeres a tus pies. Tengo miedo; de no saber decirte lo suficiente cuando te miro, de que no entiendas mis ojos. Miedo de que no entiendas que esta habitación sólo tiene cuatro paredes, que no hay luz, que no hay presencia de vida humana. Vaga tu voz con esa canción de fondo que tanto te gustaba. Tu risa. Bendita tortura la de tu risa.
No sé cuánto tiempo podré seguir manteniéndome a flote, -si te quiero en función a lo que te echo de menos, estoy jodida. Existen personas que una vez las conoces, es imposible olvidarlas-.
jueves, 13 de noviembre de 2014
No todo es blanco o negro, también hay grises.
Quizá suene a muy tópico lo que vais a leer, pero a veces un mensaje de optimismo es necesario para quien menos lo imagina y me encantaría que reflexionaseis sobre lo siguiente.
El caso es que llegamos a un punto de nuestras vidas en el cual nos preguntamos qué es lo que nos hace feliz. Para responder a esta cuestión quizá antes debamos plantearnos qué es la felicidad para nosotros. Cabe destacar que seguramente seamos grandes ignorantes ante todo lo que pueda llegar a abarcar la felicidad y ni nosotros mismos seamos conscientes de cuándo sentimos felicidad y cuándo estamos simplemente contentos. Para mí sí existe diferencia entre ambos estados, aunque algunos lo relacionen como lo mismo. En dicha relación, catalogaría a la felicidad como el clímax absoluto.
Como la inmensa mayoría de las sensaciones abstractas, la felicidad es relativa. No creo en absoluto a las personas que afirman rotundamente "yo soy feliz" o "yo tengo una vida súper feliz". No, tú estás en un momento feliz de tu vida, ya sean seis horas, tres días, cuatro semanas, me da igual; el caso es que no creo en la felicidad como un estado permanente, sino como fragmentos temporales de nuestro día a día o, más generalmente hablando, de nuestra vida.
Para mí, la felicidad se encuentra en momentos que normalmente no valoramos o no somos conscientes de lo feliz que nos hacen hasta que desaparecen para siempre. Momentos como una buena tarde con amigos, el recibimiento de tu mascota cuando entras en casa, el beso de una abuela, una broma de un amigo, despertar a la hora que quieras, bailar hasta rebentar, comer tu plato preferido después de tiempo sin hacerlo, un dibujo de tu hermano/a pequeño/a. E infinidad de cosas que podría seguir mencionando.
A donde me gustaría llegar es a que debemos valorar el día a día, pensar que la monotonía es lo peor no es ninguna salida. Es decir, por ejemplo, solemos decir que empieza la 'monotonía' cuando comienza el curso y nos lamentamos por ello, ¿pero nadie valora las mil risas y buenos momentos que conlleva ir a clase? Ningún día será nunca igual al anterior, habrá días mejores y días peores, días en los que sientas que te comes el mundo y otros en los que sientas que el mundo te come a ti, días en los que rías más y otros en los que llores. Pero eh, la clave está en sacarle el lado bueno a las cosas por muy difícil que sea o parezca.
Recordad, no todo es blanco o negro, existe una gran variedad de grises.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Thigh gap.
Algo que me preocupa seriamente es la absurda moda del famoso 'thigh gap'. Ya no sólo por lo que conlleva físicamente, sino por lo que requiere en base a lo psicológico. El verdadero peligro de esta moda no está en los tratamientos estéticos, sino en los modos que tienen muchas adolescentes para lograr adelgazar y que muchas veces llevan a desenvolver enfermedades como pueden ser la bulimia o la anorexia. Es por esta razón que múltiples entidades que luchan contra este tipo de enfermedades, se apresuraron en advertir que el 'thigh gap' es POCO REALISTA y practicamente inalcanzable de una forma SALUDABLE. -Casi nadie consigue tener el 'thigh gap' sin estar por debajo de su peso. - afirmó Susan Ringwood, directora de Beat, una agrupación que ayuda a vencer los trastornos alimenticios. También aseguró que los anuncios donde las modelos muestran un espacio entre los muslos, están bajo la intervención del Photoshop.
Gran parte de este problema surge por insultos o menospreciones hacia el físico de muchas mujeres. Mujeres de mente frágil que no son capaces de pasar de comentarios y que normalmente son muy inseguras. Al igual que hay personas (adolescentes por norma general) que no saben medir sus palabras, que no piensan a lo que puede llevar llamar ''gorda'' a una mujer. Suena a tópico, pero cada día es una realidad más y más cruel, y deberíamos empezar a concienciarnos de ello.
♀
Hace tiempo que llevo queriendo mostrar mi opinión respecto a un tema, pero no he encontrado el momento. Bien, el tema es el feminismo.
Es un tema que me toca bastante los cojones -con perdón- por la hipocresía de algunas, la ignorancia de otros o por la falta de respeto que recibimos las que decimos abiertamente ser feministas. Lo que no podéis hacer es proclamaros 'feministas' -del palo- y actuar después como si fuéseis un hombre machista. Tendéis a usar insultos tipo 'menuda zorra', 'qué puta', etc., a los cuales no les veo sentido alguno. El feminismo busca la igualdad -IGUALDAD-, ¿de verdad pensáis que no es necesario ser feminista? Quien realmente piense que vive en una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres, está muy, pero que muy equivocado. Al igual que tendéis a relacionar términos como 'feminista' o 'feminazi' cuando para nada son lo mismo.
El feminismo es necesario en una sociedad. Es necesario que no se nos juzgue por mostrar nuestro cuerpo, es necesario que se nos trate de igual forma ante diferentes situaciones, es necesario tener las mismas oportunidades que un hombre ante ofertas laborales. Es NECESARIO que nadie nos haga sentir sucias por maquillarnos o vestirnos de determinadas formas. Es necesario que muchos hombres entiendan que nos vestimos de X forma porque nos gusta o nos sentimos guapas, no para calentaros la polla. Es necesario que se entienda que si vamos con minifalda o escote, no estamos propiciando una violación. Es hora de entender que nuestros cuerpos son nuestros, y que nadie puede hacer de ellos un negocio. Es necesario la presencia de más mujeres que dejen de temer a la opinión pública o a las posibles críticas, y se unan al movimento feminista.
Ahora bien, muchos de los casos que he citado también son aplicables a algunas mujeres. Suena irónico, pero las mujeres somos las primeras en pisarnos entre nosotras, y es algo verdaderamente vergonzoso.
martes, 11 de noviembre de 2014
Sin coraza e indefensa.
No hay nada peor que engañarse a uno mismo. No hay nada que duela tanto como fingir que no me importas. La indiferencia es lo que más duele, dicen, pero yo no sabía que sería a mí a la única a la que dolería.
Y después vienes tú, con tu chantaje de boca, con tu sonrisa perfecta y tu humor intacto, con tu falsa amabilidad y tu hipócrita simpatía. Y ahí estoy yo, tan indefensa y sin coraza. Tan ingenua, tan segura e insegura. Tan expuesta de nuevo a ti.
