Letras de una persona vorágine.

jueves, 25 de diciembre de 2014

El mundo está podrido.

Recuerdo aquellas Navidades en familia, cuya celebración en casa de mi abuela era la excusa perfecta para juntarnos todos a comer en una misma mesa, cantar villancicos y jugar a juegos de mesa. Ahora, en cambio, creo que esos valores se están perdiendo a pasos agigantados y que la Navidad no es más que una campaña de marketing a nivel mundial en el que sólo se buscan los mayores beneficios posibles. De verdad que cada vez le estoy cogiendo más asco al capitalismo, que lo único que fomenta es el enriquecimiento de unos pocos. Junto a esto y centrándonos más en lo social, en las personas, se han perdido por completo los valores de unidad de la familia. Se piensa únicamente en los regalos. Son las propias personas las que centran la Navidad en lo material. ¿No os resulta patético? porque desde luego, a mí sí. Por no mencionar que desde pequeños nos meten en la cabeza que son épocas de regalos principalmente. La Navidad ya no es lo que era, y entiendo a la perfección que haya cada vez más gente (me incluyo) que la rechace. Ya casi nadie celebra la Navidad como un acto religioso, sino más como una tradición familiar. Hasta ahí lo considero incluso normal y comprensible (dado que actualmente existen más ateos que antiguamente), pero desde luego es denigrante que la tradición familiar se convierta en puro materialismo.
Por otro lado y ya para acabar, cuando falta una persona, algún plato en la mesa, las Navidades dejan de ser por partida doble lo que eran, llega a convertirse incluso en una época de dolor que deseas que termine cuanto antes.
Sin más que añadir, espero que vuestras fiestas sean lo más amenas posibles y valoréis verdaderamente el poder pasar la Navidad en familia.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Una fantástica institución.

Lo primero e importante es aclarar que soy atea pero que estoy criada en un entorno cristiano que yo no escogí. Me encantaría extenderme profundamente en mi pensamiento sobre la religión en general, pero hoy me centraré en la Iglesia Católica.
Al fin y al cabo, la Iglesia Católica es una institución controlada por hombres, que al igual que todos, no son perfectos, ¿entonces que les da derecho a ellos a juzgar las acciones de otros e incluso castigarlas? Me molesta mucho además, que si Dios se supone que es amor y unidad porqué la mayoría de los católicos van en contra de los homosexuales por ejemplo, y encima de eso los ofenden y les repudian, ¿qué pasó con ese mandamiento de "ama a tu prójimo como a ti mismo"? Sin olvidar el machismo que existe entre muchos de los seguidores e incluso en el núcleo de tal institución (impidiendo a mujeres acceder a cargos dentro de la Iglesia), son muy anticuados y al parecer no entienden que el mundo cambia y lo mismo debemos hacer nosotros. El problema también es que muchos caen en el fanatismo y una vez ahí se ciegan para siempre. Es todo lo contrario a la evolución y se aprovechan de la gente que tiene la necesidad de creer en un Dios para llevar mejor su existencia. La Iglesia siempre ha defendido la esclavitud y ha sido infinitamente materialista. La Iglesia exige respeto sin respetar. La Iglesia ha torturado, matado, robado, etc., únicamente con el fin de enriquecerse. No creo que haya mucho más que añadir, si ese tipo de personas se supone que son los que van al cielo, el infierno debe ser un paraíso.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Octava noche sin ti.

Después de un tiempo, no me ha quedado más remedio que aceptar que las cosas cambian, las personas se marchan y el tiempo pasa tan deprisa como el parpadeo de las luces del árbol de Navidad. Quizá más que aceptar debería decir que me he sentido obligada por esa pequeña parte de mi cabeza que aún cuida de mí (o por lo menos lo intenta). Por mucho que nos obcequemos no podemos parar el tiempo, no podemos obligar a una persona a enamorarse de nosotros. Por mucho que lloremos, gritemos hasta desgarrarnos la voz, pidamos al mundo que se calle para escuchar nuestras súplicas. O nos limitamos a aceptar que hay cosas que no volverán o quedaremos estancados en un presente incierto.
Es horrible llegar a ser dependiente de una única persona sin ser nosotros mismos. Dejar nuestro mundo en manos de alguien que, seguramente, juegue al tragabolas con él. Y lo verdaderamente acojonante, es que te vuelves dependiente de alguien que ni está en tu vida. Por no hablar de la de personas que "perdemos" por encadenarnos a una a la cual ni importamos. ¡Cuán suicida es nuestra mente! En cuanto a la lucha por alguien a quien quieres, amas o necesitas, existe una pequeña línea entre luchar y ser como un animal doméstico. Finalmente, nos hemos empeñado tanto en querer olvidar que hemos acabado recordando más de la cuenta. Y es que "un puente no se puede sostener sólo por un lado", no busquéis algo como lo anterior, no temáis a la soledad, todo tiene un lado positivo que ignoramos.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Del cielo al suelo en un segundo.

El silencio es el grito de los más fuertes. Me refugio en los escritos, los versos, las sensaciones que llevo dentro. O quizá más que un refugio sea un tormento. No sé si es que no encuentro un resumen o es que me han roto los esquemas. Nadie me llena y sola no me siento bien. Apunta. Dispara. No me dejes continuar en esta angustia que me oprime el pecho. Haz lo que sea necesario. Cortemos el problema de raíz por eso de que hay que buscar la mejor solución. Si es que existe solución.