Letras de una persona vorágine.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Octava noche sin ti.

Después de un tiempo, no me ha quedado más remedio que aceptar que las cosas cambian, las personas se marchan y el tiempo pasa tan deprisa como el parpadeo de las luces del árbol de Navidad. Quizá más que aceptar debería decir que me he sentido obligada por esa pequeña parte de mi cabeza que aún cuida de mí (o por lo menos lo intenta). Por mucho que nos obcequemos no podemos parar el tiempo, no podemos obligar a una persona a enamorarse de nosotros. Por mucho que lloremos, gritemos hasta desgarrarnos la voz, pidamos al mundo que se calle para escuchar nuestras súplicas. O nos limitamos a aceptar que hay cosas que no volverán o quedaremos estancados en un presente incierto.
Es horrible llegar a ser dependiente de una única persona sin ser nosotros mismos. Dejar nuestro mundo en manos de alguien que, seguramente, juegue al tragabolas con él. Y lo verdaderamente acojonante, es que te vuelves dependiente de alguien que ni está en tu vida. Por no hablar de la de personas que "perdemos" por encadenarnos a una a la cual ni importamos. ¡Cuán suicida es nuestra mente! En cuanto a la lucha por alguien a quien quieres, amas o necesitas, existe una pequeña línea entre luchar y ser como un animal doméstico. Finalmente, nos hemos empeñado tanto en querer olvidar que hemos acabado recordando más de la cuenta. Y es que "un puente no se puede sostener sólo por un lado", no busquéis algo como lo anterior, no temáis a la soledad, todo tiene un lado positivo que ignoramos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario