"veo tanta pasividad
que no comprendo
si el caos soy yo
o el caos son ellos."
No hay peor que el que no quiere ver por muy duro que sea mirar.
Quiero ver. Y miro. Y me lo impiden. O lo intentan, no diré que lo consiguen. Suelen decirme que soy propicia a mi destrucción. Y es que siempre hablo de rotos y nunca de arreglos, siempre de oscuros y nunca de claros, siempre de causas perdidas y nunca de esperanzas.
Como cuando Sabina habla de noches y días. Hablo de días y noches, más de noches. Porque la noche es mía.
En definitiva, no le des alcohol a un poeta.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Sería Calderón antes que Lope.
viernes, 6 de marzo de 2015
Me gusta el sentido oscuro de la vida.
Sólo ha hecho falta un día de buen tiempo para darme cuenta. Me gusta la oscuridad, el silencio, el frío, la noche. Las mentes rotas. Sí, quizá todo tenga relación con eso. Rasgazos, grietas, ahogos, brechas, agujeros. Mentes rotas. Quiebras, personas desesperadas, destinos desesperados, llenos de sorpresas y explosiones. Mentes rotas. Qué sería un mundo sin mentes rotas. Por eso a veces el mundo me parece un lugar tan maravilloso, un refugio en la noche. Quizá es una cuestión de un sexto sentido pésimo encantador con el que he aprendido a admirar lo que nadie admira. Mentes rotas, fracturadas. Mundo roto, fracturado. ¡Cuán bello es!
No soy una buena chica, tampoco me molesto en serlo. Será que forma parte de este bucle, un bucle de mentes rotas refugiadas bajo ropas. No me comparen con suicidas, no me comparen, pues no hay mente semejante a la mía.