Como si la hubieran dejado ahí arriba, sola,
como si no tuviera cómo completarse,
como si alguien hubiera cogido el trozo que le falta y se hubiera ido al sol, lejos, a sabiendas de que ella nunca podría ir a por su parte perdida.
como si no tuviera cómo completarse,
como si alguien hubiera cogido el trozo que le falta y se hubiera ido al sol, lejos, a sabiendas de que ella nunca podría ir a por su parte perdida.
Brilla reclamando por derechos y principios su lugar,
y aún estando incompleta, ilumina más que tú.
Acostumbrada a excusas, decías que eras una bomba de relojería y te fuiste, sin saber que era artificiera que no duda entre el cable rojo o azul.
No me diste tiempo, explotando sin cuenta atrás, siendo infiel hasta a tu propia naturaleza.
Volví a meter la cabeza en el hoyo por ti, por mí y por todos nuestros sentimientos. ¿No era así?
Nuestra historia siempre ha sido un juego donde ganaba el más jodido,
un pulso entre cojones, mente y corazón.
un pulso entre cojones, mente y corazón.
No tengo palabras que acaben contigo
pero todo se ordenará cuando lo escriba.
Últimamente te vacías el alma en noches sin Luna a la que gritar, a la que aullar. Siempre cambiante, como un triste ojo que no halla objeto digno de su constancia.
Lo tuyo es una vida repleta de soledad por mucho que yo te quiera.
Media Luna acunando los besos que me quedan por darte,
la intensa brevedad de cuatro palabras que me hacen seguir viviendo.
Que venga el sol, que yo nunca acabaré. Aunque siempre termino por acabar cuando el sol me obliga a volver a la vida.
He estado pensando en todo lo que no sabrías si este fuese mi último poema,
eres listo como el deseo e invencible como la insatisfacción.
Yo hubiera puesto la mano en el fuego por ti y ahora sé que me hubiera quemado. No dudaría en volver a hacerlo.
Al final, todo se resume en la eterna duda de si vivir una vida vacía y sin dolor;
o una vida llena, que un día te lo quite todo causándote el más grande de los dolores.
Ahora sólo nos queda sonreír con los ojos llenos de lo que un día fueron risas;
o una vida llena, que un día te lo quite todo causándote el más grande de los dolores.
Ahora sólo nos queda sonreír con los ojos llenos de lo que un día fueron risas;
porque los ojos no mienten
aunque nosotros lo intentemos constantemente.