Letras de una persona vorágine.

sábado, 12 de septiembre de 2015

El camino de la supervivencia.

El camino de la supervivencia a través de la poesía, sea del tipo que sea.
Camino de salvación,
de refugio,
de consuelo.
Camino de piedras,
cristales,
heridas. Pero qué bonita es la herida de una poesía.
Drogodependiente de las letras,
de los sentimientos encarcelados en palabras.
Letras condenadas a pena de muerte... ¡y qué muerte tan idílica!
Poesía,
sólo déjame decirte una cosa,
eres el dolor a primera vista más bonito que he conocido en mi vida.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Extremos.

A fuego hasta quemarme, hasta carbonizarme. Hasta sentir que he dejado de sentir el dolor en mi piel.
No quiero mediastintas ni vasos medio vacíos, eso sólo sirve para personas a medias.
Aquí a fuego o a nada, hasta notar que la angustia moral se ha sustituido por la física -aunque ya sabemos que los sustitutos son sólo un parche a nuestro actor principal-. Sentir que no consigo respirar si alguien no viene y me coge de la mano como diciendo que le encantaría bailar con cada uno de mis pedazos porque no tiene miedo de mí.
A fuego hasta necesitar el soplo de aire más puro para sentirme viva después de operarme a corazón abierto y sin anestesia. 
Porque
no es eso
lo que más duele,
lo peor y
más doloroso
es vivir sin
r i e s g o.
Morir en cada soplo,
en cada amanecer
y no sentir que
te estás comiendo el mundo,
sino que el mundo
te devora
como el otoño
al verano
llegado septiembre.