Letras de una persona vorágine.

viernes, 19 de junio de 2015

A veces escribo con los pies en el suelo.

NOTA: se recomienda leer con esta música de fondo; https://youtu.be/cpmzlyFIN3A

3 días antes del 30 de mayo de 1998.

“La situación es insostenible. Desesperado, melancólico, arañado, zarandeado. Idílico paraíso. Utópico paraíso. ¿Dónde está el paraíso que me prometieron?” – su visión del mundo se acercaba cada vez más a Calderón. No era de extrañar tras el aterrador episodio que había vivido hace tres meses, no obstante, la había cambiado completamente. Esa mujer que dejaba estupefacto con una sonrisa, que pisaba fuerte, que adoraba vivir. Esa mujer ya no existía. Como un grano de arena que el viento se ha llevado sin dejar rastro.

2 días antes del 30 de mayo de 1998.

“No hay peor que el que no quiere ver por muy duro que sea mirar. Quiero ver. Y miro. Y me lo impiden. O lo intentan, no diré que lo consiguen. Suelen decirme que soy propicia a mi destrucción. Y es que siempre hablo de rotos y nunca de arreglos, siempre de oscuros y nunca de claros, siempre de causas perdidas y nunca de esperanzas. Como cuando Sabina habla de noches y días. Hablo de días y noches, más de noches. Porque la noche es mía.”- esa noche no había pasado por casa. Su teléfono estaba desconectado y no le interesaba conectarlo. Se retiró al piso donde había vivido 8 años antes del terrible acontecimiento. Todavía no había reunido fuerzas para alquilarlo o venderlo. Una vez se detuvo ante el portal, lo abrió y subió las 56 escaleras que la separaban de ese piso. Cuando se halló ante la puerta, las lágrimas recorrían su rostro y las piernas le temblaban, las llaves impactaron contra el suelo. Se quedó una hora ante esa puerta y cuando por fin pudo parar de llorar, se fue.

1 día antes del 30 de mayo de 1998.

“El poder de la música es casi superior al que tienen mis huracanes. También podría mencionar que es el mejor superhéroe que los mejores dibujantes no han dibujado nunca. La mejor solución cuando el mundo decide gritarme. El bote salvavidas de este barco suicida. El colchón que encuentro tras una caída libre. El precipicio que me absorbe y me lleva a esa travesía de almas en pena. ¡Cuán triste puede llegar a ser el mundo! Pesimismos de poeta, quizá. Quizá las ruinas de mi mente. Cuando una se obceca ve cosas que no existen. Un desorden de letras característico mientras suena Losing You. Broken, Breathe me y demás canciones escritas para darme la mano y encender una vela en mi tiniebla. Porque si de pequeños adorábamos jugar a las tinieblas, hoy les tenemos pánico. Qué cobardes nos vuelven los daños y los años. Suena 9 Crimes, debo irme.” – volvió a pensar cuando salió de aquel edificio antiguo de la Gran Vía, después de una noche follando salvajemente con un desconocido más, llenando un vacío o al menos intentándolo, auriculares en los oídos y la melena suelta. Algo recorrió su mente y fortaleció la visión que tenía del mundo, nadie podía llegar a imaginar las consecuencias que eso acarrearía.

30 de mayo de 1998. Último día.

La ambulancia llegó lo antes posible pero ya era tarde. Mamá sostenía su cabeza en el regazo, mientras que la sangre de la muñeca derecha de Gizane goteaba el suelo de microcemento del baño principal de la vivienda. Papá lloraba y yo todavía no comprendía muy bien la situación. No entendía porqué, no sabía qué rondaba la cabeza de mi mentora, no sabía porqué había decidido dejarme sola aquí.

30 de mayo del 2005.

Mamá sigue llorando siete años después, papá se culpa día a día y yo todavía me pregunto porqué. Recorro la Gran Vía los domingos de madrugada con la esperanza de recibir una señal que me indique la respuesta, me siento cada día 30 del mes en el microcemento donde mamá te sostuvo, llevo siempre conmigo las llaves de tu piso favorito. He unido nuestras habitaciones, espero que no te importe. Necesito sentirte cerca, Gizane, necesito respuestas.

martes, 2 de junio de 2015

Idílico.

El mundo que ha visto y ve miseria, el mundo que ha llorado y llora, el mundo que ha gritado y grita, el mundo que ha pataleado y patalea. El mundo pisoteado, humillado, tergiversado, maltratado. Desesperado, melancólico, arañado, zarandeado. Idílico paraíso. Utópico paraíso.
Carcomido por termitas que sólo buscan el poder, el beneficio individual.
La reina se ha quedado toda la miel. Las abejas estamos hartas. Llegó la hora.