Letras de una persona vorágine.

lunes, 4 de mayo de 2015

No somos una generación perdida.

Creo que como yo, muchos jóvenes de entre 16 y 29 años estamos cansados de que nos denominen como una generación perdida. Jóvenes en situación de desempleo cuyos estudios no superan la ESO y universitarios que no encuentran trabajo.
Una viñeta de Forges, que pondré al final de esta entrada, muestra una de las afirmaciones recientes de Strauss Kahn, director del FMI, la cual de dice que es posible la aparición de una generación perdida desconectada del mercado laboral. En dicha viñeta,  un joven representando a esa supuesta generación perdida va arrojando migas al suelo para acordarse del camino de vuelta,  mientras un pajarraco parodiando al FMI se las va comiendo. Si no fuera un tema tan sumamente importante,  tendría gracia que Kahn (acusado de agresión sexual) nos avisara de que somos una generación perdida. No estaría de más que en la viñeta se viera reflejado el gobierno, manito derecha del FMI, lo cual provoca que acabemos sufriendo las consecuencias que dictan organismos que no hemos elegido, consecuencias que han tocado de lleno a la población joven (78% de empleo destruido entre 2007 y 2010 era ocupado por jóvenes de entre 16 y 29 años).
Veo constantemente gente joven con ganas de salir adelante, con ideas, capacidad de sobra, cualificados, con esfuerzo y sacrificio. Conscientes del punto en el que estamos y dispuestos a pelear. Quizá debamos pararnos a pensar qué tipo de personas son las que nos califican como una generación perdida.
Nos dicen constantemente que no tenemos futuro,  que no hay hueco para nosotros. ¿Por qué? Porque sí. No tenemos modelos a seguir porque el ejemplo que teníamos ha demostrado estar equivocado, y quienes nos dificultan el futuro son los mismos que nos dicen que no hay lugar para nosotros.