Letras de una persona vorágine.

jueves, 13 de noviembre de 2014

No todo es blanco o negro, también hay grises.

Quizá suene a muy tópico lo que vais a leer, pero a veces un mensaje de optimismo es necesario para quien menos lo imagina y me encantaría que reflexionaseis sobre lo siguiente.

El caso es que llegamos a un punto de nuestras vidas en el cual nos preguntamos qué es lo que nos hace feliz. Para responder a esta cuestión quizá antes debamos plantearnos qué es la felicidad para nosotros. Cabe destacar que seguramente seamos grandes ignorantes ante todo lo que pueda llegar a abarcar la felicidad y ni nosotros mismos seamos conscientes de cuándo sentimos felicidad y cuándo estamos simplemente contentos. Para mí sí existe diferencia entre ambos estados, aunque algunos lo relacionen como lo mismo. En dicha relación, catalogaría a la felicidad como el clímax absoluto. 

Como la inmensa mayoría de las sensaciones abstractas, la felicidad es relativa. No creo en absoluto a las personas que afirman rotundamente "yo soy feliz" o "yo tengo una vida súper feliz". No, tú estás en un momento feliz de tu vida, ya sean seis horas, tres días, cuatro semanas, me da igual; el caso es que no creo en la felicidad como un estado permanente, sino como fragmentos temporales de nuestro día a día o, más generalmente hablando, de nuestra vida. 

Para mí, la felicidad se encuentra en momentos que normalmente no valoramos o no somos conscientes de lo feliz que nos hacen hasta que desaparecen para siempre. Momentos como una buena tarde con amigos, el recibimiento de tu mascota cuando entras en casa, el beso de una abuela, una broma de un amigo, despertar a la hora que quieras, bailar hasta rebentar, comer tu plato preferido después de tiempo sin hacerlo, un dibujo de tu hermano/a pequeño/a. E infinidad de cosas que podría seguir mencionando.
A donde me gustaría llegar es a que debemos valorar el día a día, pensar que la monotonía es lo peor no es ninguna salida. Es decir, por ejemplo, solemos decir que empieza la 'monotonía' cuando comienza el curso y nos lamentamos por ello, ¿pero nadie valora las mil risas y buenos momentos que conlleva ir a clase? Ningún día será nunca igual al anterior, habrá días mejores y días peores, días en los que sientas que te comes el mundo y otros en los que sientas que el mundo te come a ti, días en los que rías más y otros en los que llores. Pero eh, la clave está en sacarle el lado bueno a las cosas por muy difícil que sea o parezca.
Recordad, no todo es blanco o negro, existe una gran variedad de grises.

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