La soledad puede entenderse positiva o negativamente según la persona y las circunstancias. Si nos viene impuesta, es una sensación desagradable que puede derivar en autocompasión. Por otro lado, la soledad, es un estado natural y necesario en el ser humano que puede ser MUY placentero. La mente está expuesta a estímulos de toda clase, con lo que al final de la jornada uno se siente agotado, confuso, enfadado, decaído, y una larga lista.
Quizá reservarse unos minutos al día de total inactividad, o pasar de vez en cuando un fin de semana en el campo sin más compañía que uno mismo sean situaciones que todos deberíamos experimentar. Y sin embargo la mayoría rehuye de esta idea. Se sienten tan lejos de su propio ser, que prefieren pasar el tiempo libre acompañados muchas veces de personas que les desagradan (por eso del miedo a la soledad) o bien hacer cosas que no les resultan de interés o divertidas, pero lo prefieren a mantenerse inactivos. El objetivo es no estar solos ni gozar de un minuto de reflexión.
Mmm, ¿hola?, quien no conoce la soledad, tampoco puede apreciar el contacto con el mundo. La soledad es un bálsamo para entender el presente y proyectarse hacia el futuro, o incluso para reflexionar sobre tu pasado.
Quizá os pregunteis a qué viene de repente hablar de la soledad, y es que me molesta increíblemente querer aislarte unos días por ejemplo y que no te permitan estar solo simplemente porque piensen que es algo malo. O que por estar solo un rato sin esconderte te califiquen de marginado o directamente lo relacionen a que tienes problemas. NO necesariamente es así. De la soledad de aprende muchísimo, de hecho, muchas de las mejores sensaciones las experimentamos solos.
Quizá deberíais reflexionar más sobre esto y prejuzgar menos. Probad la soledad, acabaréis encantados.
Letras de una persona vorágine.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Soledad.
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