Algún día mi nombre volverá a rozarte.
Volverás a toparte con fotogramas y te hallarás sin darte cuenta en el lugar donde un día fuimos felices.
Algún día volverás a escuchar una historia sobre mí.
Sabrás si me va bien o mal, de eso se encargarán, y recordarás que, juntos, odiábamos cada historia ajena a nosotros.
Algún día volveremos a cruzarnos.
Esta vez como dos desconocidos que saben de memoria cuantos lunares suman juntos.
Que saben que el café sabe mejor bajo la misma manta y que la vida es menos puta si tienes a alguien que convierta tus domingos en besos.
Que
saben
correrse
abrazados.
Algún día te preguntarán por mí.
No respondas, finge que no me recuerdas.
Finge que no recuerdas que mi risa era tu banda sonora y que mis dedos la compusieron en tus clavículas.
Algún día pensarás en mí.
En lo que pudimos ser y no fuimos. En lo que hicimos mal o bien. En lo que no hicimos.
En el tiempo que ganamos o perdimos, en el que no vas a recuperar y en el que volverías a perder.
Algún día rescatarás una foto nuestra, escucharás una de las canciones que oíamos de la mano y observarás por la ventana.
Como aquel que busca consuelo en cualquier esquina de la calle, como aquel que mira desolado lo que la vida es, como aquel que lleva un recuerdo en la mirada que gritarle al mundo.
Algún día buscarás respuestas como si de derechos se tratase.
Olvidarás las obligaciones que tuviste.
Las que quedaron en el tintero y las que te llenaron la vida de tinta.
Hay manchones preciosos y manchones muy hijos de puta.
Vidas manchadas y manchas en la vida.
Caminos unidos después de romperse y caminos separados que nunca se han roto.
Luego
estamos
nosotros.
Letras de una persona vorágine.
lunes, 4 de enero de 2016
Algún día.
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