¿No os entra una impotencia enorme cuando sentís algo por alguien que no es recíproco?
y sientes como si una bala te atravesase el pecho,
y quisieras tirar al corazón por la ventana,
o simplemente dormir.
Pero no puedes y te jodes. Y te quita el sueño y lo que no es el sueño.
Algunos lo llaman vida.
Otros, ganas de vivir.
Y luego te frustras y escribes poesía para alguien que no te quiere.
Y en esos malditos versos va camuflada la esperanza.
Por si algún día.
Por si acaso.
Luego piensas que si te diese una oportunidad cambiarías los versos por besos.
Pero sólo te queda eso, pensarlo.
Y te mientes. Y te dices que, bueno, que seguramente no seas suficiente.
Y que estás bien, triste pero bien.
Pero explotas.
Y te das cuenta de que todo cansa.
De que todo pesa.
Y de que todo se va
menos quien se tiene que ir
-maldita esperanza-.
Letras de una persona vorágine.
jueves, 21 de enero de 2016
La madrugada del viernes.
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