Esta no es la típica historia de chico conoce a chica.
En esta historia nace la poesía y la poesía no siempre arregla,
sino que también mata.
Pero si algo tengo que pedirle es que me conceda un último deseo.
Antes de que se caiga el espejo
y mis años de mala suerte se multipliquen;
antes de derretirme, herirme, partirme, morirme, rendirme y cualquier verbo con connotación más dolorosa que un beso que llega tarde, o que simplemente no llega.
Porque quién sabe hablar de las heridas que van por dentro, de las heridas que no sangran, de las heridas que no sanan con medicamentos.
Quien sabe hablar de las dudas que llueven y me calan los huesos. Y digo huesos porque mi corazón ya está inundado.
Y yo sólo pienso en inundarme la piel contigo.
Porque quién sabe hablar de las necesidades de las que uno nunca habla y tanto acojonan.
Porque escúchame, estamos muertos de miedo por unos labios
o lo que realmente nos acojona es que esos labios no nos hagan el amor.
"Hacer el amor". Me río de esa expresión si no han sentido lo que yo cuando me miras.
Cariño;
acaba esta poesía y
matemos al vértigo de la distancia.
Pero antes,
si la poesía quiere matarme, que lo haga, pero que me permita un último deseo:
dame un beso
antes del último verso
y hazme volver por la puerta grande.
La de tu boca.
Letras de una persona vorágine.
domingo, 24 de enero de 2016
Dlodspt.
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