Últimamente divago sobre el nivel de verdad al que se puede llegar con uno mismo. Ahora bien, no puedo caer en la psicología barata, y mucho menos tratar de escribir algo motivacional con respecto a esto, sólo sé hablar desde mi perspectiva y de lo que conozco. Yo trato de vivir mi vida siendo sincera con lo que creo y asumiendo los riesgos o no que mis decisiones puedan tener.
El simple hecho de salir de tu zona de confort por alguien, aún sabiendo la paz sacrificada que para conseguirlo te ha costado, íntimamente ligado a la inseguridad y miedos creados fruto de relaciones nefastas o que, simplemente, no funcionaron. Pero, ¿es esto una traición a uno mismo?
Quizá ni siquiera nos planteemos esta conversación entre corazón y mente, entre intuición y lógica. Decirse la verdad a uno mismo es difícil. Dice Paulo Coelho que el único sitio del que no podemos escapar es de nuestro corazón; por ello es conveniente escuchar lo que tiene que decirnos. Entrar en un espacio de conversación sincera con uno mismo requiere mucho valor para aceptar lo que es y para no reprimir la voz de nuestra intuición, de nuestro corazón.
Ser sincero con uno mismo es una liberación, ya que uno deja de intentar ser otra persona. Cuando ves que tu mundo interior se convierte en una batalla entre los deseos propios y las expectativas de los demás, puedes caer en un profundo hoyo emocional que se repite en bucle.
Aunque la sinceridad sin empatía es simplemente crueldad, sincericidio, incluso con uno mismo. Nos imponemos realidades que de realidad no tienen nada, trabajamos para convencernos de cosas hasta el punto de no creer en nada más, nos obligamos a cambiar para adaptarnos a la hostilidad que percibimos o que sentimos que rodea al mundo emocional. Pensamos, creemos firmemente que así estaremos mejor. Ni nos planteamos el hecho de que estamos perdiendo lo más importante que tenemos: a nosotros mismos.
Renunciamos a miles de sensaciones, de experiencias, de sentimientos. No estamos dispuestos al mínimo riesgo de dolor. Lo que me hace volver al principio, ¿es posible, entonces, ser fiel y sincero con uno mismo durante toda la vida? ¿es lícito traicionarse según la época en la que uno crea estar? ¿está ligado el cómo percibimos la realidad con el nivel de sinceridad personal?
Nuestros sentimientos están muertos de miedo. Nuestras emociones más sinceras se debilitan. Todavía no sabemos si la zona de confort nos salva más de lo que nos mata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario