Letras de una persona vorágine.

sábado, 3 de enero de 2015

Mi intención no era matar.

Cuando la única música que soportas escuchar es lenta, apagada y casi sin voz de algún cantautor destrozado, algo pasa. Cuando no soportas la luz, ni el ruido, ni el móvil, ni la comida, ni su olor, ni siquiera la presencia humana. Al fin y al cabo de algo teníamos que matarnos, que morir por causas naturales está muy visto. Sólo quiero escuchar los gritos de mi mente y los golpes del corazón, y a veces ni siquiera eso. Es como sentir la necesidad de torturarse psicológicamente queriendo huír de uno mismo. Al final seré yo mi peor enemiga, o lo será la placentera soledad, o la vida sin más. No sé, todavía tengo que encontrarme, o encontrarle. A mi corazón, digo, que huyó tras no soportar que lo destrozara tanto. Ni siquiera se despidió, amanecí en el sofá rojo con un vacío en el pecho y las manos manchadas de sangre. Todavía pensará que soy una asesina cuando yo sólo quería un compañero en mi travesía. Ojalá vuelvas pronto fiel amigo, pido perdón (o indulgencia).

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