Ilusión y decepción van de la mano.
Y dime, qué resulta más bonito,
correr el riesgo
o salvarte.
Protegerte y
correr y
respirar hondo y
seguir corriendo.
Con la prisa de que se nos acaba el invierno, de que pronto saldrá el sol y de que se nos acabarán las excusas para protegernos del día.
Prisa, sólo prisa por sentir.
Una continua batalla entre vencer y perder.
Siento que tengo déficit de vida por falta de ilusión.
Yo no sabía que el vacío podía vaciarse un poquito más.
Yo no sabía que la nada pudiese ser más nada y que la oscuridad pudiera sentirse más oscura.
Ley mordaza oprimiendo mis gritos
y convirtiéndolos en silencios
en un mundo
en el que muy pocos
saben leerlos.
Letras de una persona vorágine.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Nada puede ser más nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario